Fotografía: Miguel Villa

Se llegó a considerar que los libros de Harry Potter no debían ser vendidos a los niños para que no los leyeran, sin embargo, el fenómeno ya había recorrido el mundo y con la publicación de las siguientes partes de la saga, el surgimiento de la película en el cine, la publicidad y mercadotecnia de los personajes tan queridos por los niños, era más que evidente que los adolescentes seguirían comprando lo que para algunos resultaba una sana distracción y para otros, un escape de la cruda realidad que podía salirse de control.

Otro efecto del libro era que siempre querían establecer a sus personajes favoritos como estereotipos, hablaban como ellos, buscaban en todas las tiendas la ropa la capa de Hogwarts para lucir como ellos, se aprendían los complicados nombres de todos los personajes, los hechizos, etc. Incitando a copiar las tendencias de los mismos e influyendo en el libre desarrollo de la personalidad de los niños, pues empiezan a actuar como aquellos a los que admiran y eso retraza la madurez y la conformación del carácter.

Hay muchas personas que han notado la tendencia de los niños por caer en el fanatismo con este personaje y estos libros e incluso hay varios cristianos que consideran que Harry Potter va en contra de los valores de la iglesia, como es el caso de Ted Baehr, un experto en medios de comunicación que ha investigado sobre el tema y ha comprobado que hay varios portales en Internet que tratan de manera positiva la figura de Harry Potter y que conducen directamente a sitios oficiales que tratan temas como el ocultismo. Esta es una de las razones principales por las que algunos miembros del cristianismo, especialistas e importantes analíticos de la sociedad emiten sus opiniones y han llegado a la conclusión de que Harry Potter, no debe ser un libro para niños.


Notas Relacionadas:

0 comentarios