La música siempre ha desempeñado un papel importante en el aprendizaje y la cultura, pudiendo llegar a influir en costumbres y emociones. En algunas ocasiones la música forma parte de la tradición de un país o de una región, como las folias, sardanas, sevillanas o tangos o de un ente cultural siendo estas la música coral o bandas de música. En numerosas circunstancias se convierte la música en verdadera protagonista, tal es el caso del villancico en Navidad, un vals como primer baile en una boda o las isas en una romería canaria, pudiendo serlo también los propios intérpretes (Plácido Domingo o Vicente Fernández) o sus mismos autores (Mozart, Beethoven o Vivaldi)
Si nos remontamos a la música moderna, en los años 50, el Rock n’ Roll era lo de moda. Entró en la historia con intérpretes excelentes tales como Presley, The Beatles, Rolling Stones, entre otros, dando esa influencia a los jóvenes gracias a sus líricas y temas de las canciones. Desde entonces, el Rock y la música en general han tenido cambios impresionantes y, la influencia que ha tenido sobre las generaciones, en especial sobre los adolescentes, siempre ha sido una preocupación para los padres de familia.
La música desempeña un papel muy importante en la formación de la identidad del adolescente. Gracias a ella, sus gustos musicales, su apariencia y su comportamiento serán definidos y será bajo esta, la música, en donde el adolescente se protegerá de la sociedad. Los adolescentes usan la música para reforzar su identidad, para buscar su rebeldía contra la gente, para separarse de la realidad, para relajarse, entretenerse o simplemente para no sentirse solo. Escuchar música y ver videos musicales son dos de las actividades más importantes relacionadas durante la adolescencia.
“Según el Centro de Investigaciones Sociológicas y Eurostat (El País 11.3.2000), el 78% de los jóvenes ente 18 y 24 años escuchan música todos o casi todos los días. En una amplia encuesta realizada a jóvenes entre 14 y 16 años, en 10 ciudades urbanas diferentes del sudeste de Estados Unidos, escuchan música un promedio de 40 horas a la semana.”
Los adolescentes de la "Generación Y" no dejan de escuchar música. En el baño, con la televisión prendida, en las fiestas, con los amigos, al dormir y al hacer tareas, los jóvenes escuchan música. Por ende, el impacto de este arte va más allá de un simple sonido, se trata de todo un fenómeno que ha revolucionado a la gente desde años atrás y lo seguirá haciendo, convirtiéndose en un estímulo social.
Para todo este fenómeno, surgen una pregunta que los padres de familia deberían hacerse ¿Hay elementos que influyen en las conductas? Para contestar, podemos decir un tajante sí. Hay elementos que hacen que los jóvenes actúen de determinada manera. Un ejemplo claro es un adolescente que escucha música pesada, con temas sugestivos (drogas, alcohol, suicidio, muerte, etc.) actuará en función a la música que escucha. A diferencia de un joven que escucha música clásica, su comportamiento será más tranquilo, menos agresivo y nada problemático. Es impresionante el efecto que la música causa sobre la gente de manera inconsciente.
La música, aparte de entretener y relajar a la gente, tiene el papel de atracción. Es un medio importante para atraer la atención de las personas y por esto, mucha gente puede manipular a los demás, en especial a los inocentes y fáciles jóvenes. Diciendo esto no queremos decir que la música es algo negativo y debería ser suprimida, pero sí es un problema cuando ésta hace que la gente actúe de cierta manera. Géneros como el metal, el hip hop o el rock dan lugar a los emos o a los punketos, quienes llevan la música más allá y la adoptan como un estilo de vida basándose en lo que las canciones digan.
Dado todo este fenómeno y de la multiplicidad de géneros musicales, los jóvenes comenzaron a crear tribus (que ahora serán llamadas tribus urbanas) de acuerdo a su música e ideología que estos mandan.
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