Fotografía: Cortesía de Avelina.weblog.net

Lindsay Dee Lohan, quien es un icono musical y cinematográfico para la juventud actual, a sus 23 años ha estado involucrada en diversos escándalos relacionados con alcohol, drogas, e incumplimiento de contratos, lo que implica un mal ejemplo para los jóvenes seguidores de este personaje público consecuencia de los pocos valores que refleja su actitud y comportamiento.

Cabe mencionar que durante este último periodo Lindsay Lohan ha perdido 17 kilos, en menos de un año, cambio notable que empezó desde que inicio su amistad con Nicole Richie y hecho por el cual es considerada como una persona que padece de anorexia y bulimia, lo que ocasiona que muchas adolescentes al verla como un ejemplo a seguir, por ser un personaje público importante dentro de la juventud, no le den a estas enfermedades la seriedad correspondiente y las vean como una moda o un juego, sin tomar en cuenta que estas pueden ocasionar su muerte.

Lindsay Lohan a pesar de haber estado en varias ocasiones internada en centros de rehabilitación, recae en sus adicciones al alcohol y a la droga y en más de una ocasión ha sido fotografiada en muy mal estado, causando en los jóvenes sentimientos encontrados al ver que este tipo de actitudes lo que hacen es darle fama y hacerle publicidad, aún cuando va en contra de los valores que les han sido fomentados.

Las noticias más recientes publicadas por diversos medios impresos, dan información de la relación que sostiene esta joven actriz con un señor de cuarenta años, sin importarle que está casado y con dos hijos y por lo que la han llamado “destroza hogares”, por otro lado en publicaciones posteriores se afirma que la actriz y cantante contrajo nupcias con una mujer, con la cual se le ha visto muy seguido, la conducta desviada que presenta Lindsay Lohan, es un mal ejemplo a seguir para las jóvenes que están en pleno desarrollo y que generalmente tratan de encontrar un estereotipo dentro la sociedad para crear una imagen base sobre la cual forjar su propio camino.

Los medios de comunicación, así como las figuras públicas muchas veces olvidan que la información que transmiten llega a manos de los jóvenes quienes en ocasiones por no tener todavía un amplio criterio, ni carácter completamente formado que les sirva como base sólida, se confunden al observar este tipo de comportamientos creando un choque de ideas y confundiendo el concepto de lo bueno y lo malo, ocasionando rebeldía y desorientación en una de las etapas más importantes dentro de su desarrollo.


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